diciembre 19, 2014

Marianne Moore

















Peter





Fuerte y resbaladizo,
hecho para la tertulia de medianoche en el pasto,
enfrentado por cuatro gatos, se pasa el tiempo durmiendo
—la primera zarpa separada en la pata delantera, que corresponde
al pulgar, retraída hasta la punta; la pequeña mata de follaje
o patas de chicharra sobre cada ojo, aunque se pueden contar las unidades
de cada grupo; las espinas de pescado dispuestas regularmente alrededor de la boca,
para alzarse o caer al unísono como las púas del puerco espín
—ahora inmóviles. Permite que la gravedad lo achate,
como si fuera un pedazo de alga amansado y debilitado por la exposición al sol;
obligado, al extenderse, a yacer estacionario.
Dormir es resultado del error de que uno debe
hacer lo mejor para uno mismo;
dormir —epítome de lo que es para él, como para la mayoría, el fin de la vida.
Demuéstrese en él cómo hizo la dama para capturar
la peligrosa serpiente sureña, colocando
el diente de una horqueta a cada lado
de su cuello inofensivo; no es bueno intentar
despertarlo: su cabeza con forma de ciruela
y sus ojos de caimán no son cómplices de la broma.
Alzado y movido, se lo puede hacer pendular como una anguila
o acomodarlo en el antebrazo como a un ratón;
sus ojos biseccionados por pupilas del grosor de un alfiler,
se exhiben con un parpadeo, vuelven a cubrirse. ¿Puede ser? Debería decir podría haber sido;
cuando él ha conseguido lo mejor de un sueño
—como en una lucha contra la naturaleza o con gatos— todos lo sabemos.
El sueño profundo no es en él una ilusión permanente.
Saltando con precisión de rana, soltando gritos convulsos
silo alzan, vuelve a ser él mismo;
quedarse enjaulado entre los travesaños de una silla doméstica
sería infructuoso —humano. ¿ Qué tiene de bueno la hipocresía?
Es permisible elegir el propio empleo,
abandonar la madeja de alambre, el budín enrollado,
cuando ya no hay indicios de que son un placer,
para rayar el almacén de al lado con una doble línea de muescas.
Puede hablar, pero con insolencia no dice nada. ¿Y qué?
Cuando se es franco, la sola presencia es un cumplido.
Está claro qüe aprecia la virtud de la naturalidad,
que es uno de aquéllos que no considera el hecho publicado como una rendición.
En cuanto a su invariable disposición a la afrenta,
un animal con zarpas desea tener que usarlas;
esa extensión tipo anguila del tronco en una cola no es un accidente.
Para saltar, para estirarse, dividir el aire —para saquear y perseguir.
Para decirle a la gallina: vuela sobre la cerca, toma en tu perturbación
la dirección equivocada —eso es la vida;
hacer menos sería deshonestidad.






Marianne Moore (1887, Kirkwood, Missouri / 1972, Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica)
Traducción: Mirta Rosenberg, María Negroni y Sophie Black
Otros poemas de Marianne Moore, aquí

Imagen: www.pixgood.com


PETER: Strong and slippery,/built for the midnight grass-party/ confronted by four cats, he sleeps his time away—! the detached first claw en the foreleg corresponding/ to the thumb, retracted to its tip; thre small tuft of fronds/ or katydid-legs above each eye numbering ah units/ in each group; the shadbones regularly set about the mouth/ to droop or ríse in unison like porcupine-quillis./ He lets himself be flattened out by gravity/ as seaweed is tamed and weakened by the sun,! compelled when extended, to he stationary./ Sleep is the result of his delusion that on must/ do as well as one can for oneself/ sleep— epitome is what is to him the end of life./ Demonstrate on him how the lady placed a forked stick/ on the innocuous neck-sides of the dangerous southern snake./ One need not try to stir him up; his prune-shaped head/ and alligator-eyes are not party te the joke./ Lifted and handled, he may be dangled hike an eel/ or set up en the forearm hike a mouse his eyes bisected by pupils of a phi’s width,/ are flickeringly exhibited, then covered up./ May be? 1 should have said might have been/ when he has been got the better of in a dream—/ as in a fight with nature or with cats, we all know it/Profound sleep is not with him a fixed illusion/ Springing about with froglike accuracy with jerky cries/ when taken in hand, he is himself again to sit caged by the rungs of a domestic chair/would be unprofitable— human. What is the good of hypocrisy?/It is permissible te choose one’s employment,/to abandon the nail, or roly-poly,/when it shows signs of being no longer a pleasure,/ to score the nearby magazine with a double lime of strokes./ He can talk but insolently says nothing. What of it?/ When one is frank, one´s very presence is a cornpliment/ It is clear that he can see the virtue of naturalness,/ that he does not regard the published fact as a surrender./ As for the disposition invariably to affront,/ an animal with claws should have an opportunity to use them.! The eel-like extension of trunk into tailis not an accident./ To leap, to lengthen out, divide the am, to purloin, to pursue/ Te tell the hen: fly over the fence, go in the wrong way/in your perturbation— this is life;/ to do less would be nothing but dishonesty.



diciembre 15, 2014

Microensayos, por Marcelo Leites

Se olvida que en los haikus no se trata tanto de respetar la forma métrica, sino de llegar al satori, como tan bien demostraron los poetas clásicos japoneses. Ese estado de gracia, esa iluminación interior propia de Basho, de Issa o de Buson, por nombrar sólo a los tres primeros maestros, de la que los occidentales estamos tan lejos. La discusión poesía métrica/ verso libre, puede ser vieja, sin embargo los antagonistas siguen existiendo. En realidad, creo que la cosa empieza con el “Golpe de dados”, donde Mallarmé utiliza el verso libre en contra, diigamos, de todo lo que había escrito antes y con “Hojas de hierba”, de Whitman, claro. Creo que el verso libre sigue siendo una forma que permite una expansión de la conciencia y una mejor expresión de nuestro tiempo, donde no hay verdades absolutas y todo permanece abierto en una misteriosa incertidumbre.


///


Nos movemos entre lo sublime y lo abyecto, pero también en las fronteras, donde pareciera no haber lugar para las definiciones. Somos lo mejor y lo peor de la especie, pero quizá no haya nadie bueno o malo, en términos absolutos; en cierto modo todos somos criminales y víctimas, analfabetos y cultos, animales-y-racionales, apasionados e indiferentes, vitales e intelectuales, convencionales y transgresores, realistas y soñadores, certeros y equivocados, esclavos y libres. Somos imperfectos, incompletos, frágiles. Nuestros mayores logros son nuestros mejores fracasos. Pero lo seguimos intentando, siempre. Lo intentamos riéndonos de todo, incluso de nosotros mismos. Lo intentamos porque lo que nos hace grandes es que no podamos llegar. El péndulo oscila lentamente entre el cielo y el infierno, pero se detiene en el medio. De eso se trata el ser humano, después de todo, ¿no?




diciembre 13, 2014

Philip Levine



No pidas nada





En vez de caminar solo por la noche
hacia los suburbios y el campo
duerme bajo el cielo del ocaso;
el polvo que levantan tus pasos
se transforma en lluvia dorada
que cae sobre la tierra como regalo
de un dios desconocido.
Los plátanos a lo largo del dique,
los escasos álamos del valle, aguantan
la respiración cuando cruzas el puente
de madera que no conduce a un
solo lugar donde no hayas estado, pues este
paseo se repite al menos una vez al día si no más.
Esa es la razón de que más allá
de la primera hilera de colinas
donde nunca creció nada, hombres y mujeres
montando mulas, caballos, algunos incluso
a pie, toda tu perdida familia a la que
nunca rezaste para ver, recen para verte,
canten para acercar la luz de la luna
a los últimos rayos del sol. Detrás de ti
parpadean las ventanas de la ciudad,
los hogares se cierran; mientras ante ti las voces
se van apagando como música sobre
aguas profundas, y desparecen;
incluso los rápidos, cernidos pinzones
se han convertido en humo, y la solitaria
carretera iluminada por la luna
conduce a cualquier lugar. 





Philip Levine (1928, Detroit, Michigan, Estados Unidos de Norteamérica) 
Traducción: Alberto Infante



diciembre 12, 2014

Silvia Castro



I'm looking through you





el pato silvestre escucha a través de sus patas
el lado b de tu reflejo

su pico de vinilo gira en falso
el ave no cierra por la boca

los patos temen la duplicación
por eso les ha sido otorgado el vuelo
que los separa de lo abominable

del infierno
ese caserío invertido

el animal se hunde en la altura
cuando tu pluma se posa
sobre el papel y escribe

el mundo es redondo y gira
en el ruido blanco de la repetición

el pato retorna de su viaje
ha dado una vuelta completa al mundo

la pluma demora su caída

la música espera que el ruido
cambie de color
el agua es transparente

la intimidad es invisible a los ojos

el agua ha sido sorprendida en su desnudez
por suerte los patos
oportunamente
le cubren los pudores

algunas fachadas del caserío
quedan ocultas tras las plumas

la vida acuática transcurre detrás de las ventanas

un pato gigante se ha posado en el alféizar
el pico toca tu vidrio recién lavado

brilla
puede ver a través de tus ojos
pero no sabe hablar

las aves del lado b conocen el revés de tu mirada
los giros que dan las manos que limpian los cristales

el agua desciende de la torsión del trapo

secuelas del mundo
restos de la erosión

en la superficie pulida
se quita lo que sobra

los patos beben de las esquirlas de lo real
y flotan para la sed

el agua es inocente
su reflejo, no

el agua es una película muda
sólo las patas de la música
animan la velada





De: Isondú, Ediciones El suri porfiado, 2014






Cigueñas 





erguirse es una forma de volver 

un hilo de seda separa 
la curva de la recta 
trabaja el aire 
con el filo del regreso 

la reverencia 
toma del cielo las nubes de los ojos 
y engorda la tierra 

la visita se nubla en la meseta 


la tierra alcanza su punto de hervor 

la madre sopla 
y entibia el viaje 
de la cuchara a la boca 

es prudente 
quedarse en la burbuja 
explorar 
la tensión superficial 

no dejar 
que la comida se enfríe 

ni que el tiempo 
nos vuelva inflamables




Fuente: www.bariloche 2000.com


Silvia Castro (1968, Genel Roca, Río Negro, Argentina)


imagen: www.bariloche 2000.com



diciembre 09, 2014

Assia Djebar


Un poema para Argelia feliz





Nieves sobre el Djurdjura
Trampas de alondra en Tikjda
Unas aceitunas en Ouadhias
Me azotan en Azazga
Un cabrito corre sobre Hodna
Unos caballos huyen de Mechria
Un camello sueña en Ghardaia
Y mis sollozos en Djémila
El grillo canta en Mansourah
Un halcón vuela sobre Mascara
Tizones ardientes en Bou-Hanifia
Ningún perdón en Kelaa
Unos sicomoros en Tipaza
Una hiena sale para Mazouna
El verdugo duerme en Miliana
Pronto mi muerte en Zémoura
Una oveja en Nédroma
Y un amigo muy cerca de Oudja
Gritos por la noche en Maghnia
Mi agonía en Saida
La cuerda al cuello en Frenda
De rodillas en Oued-Fodda
En las piedras de Djelfa
La presa de los lobos en M'sila
Belleza de los jazmines de Koléa
Rosas de los jardines de Blida
en el camino a Mouzaia
Muero de hambre en Médea
Un arroyo seco en Chellala
Plaga sombría en Medjana
Un trago de agua en Bou-Saada
Y mi tumba en el Sahara
Después esa alarma en Tébessa
Ojos sin lágrimas en Mila
Qué Jaleo en Ain-Sefra
Se alza en armas Guelma
El día estalla en Khenchla
Un atentado en Biskra
Unos soldados en Nementcha
Último combate en Batna
Nieves sobre el Djurdjura
Trampas de alondra enTikjda
Unas aceitunas en Ouadhias
Un aire de fiesta en el corazón de El Djazaïr









Estertores de címbalo que se queja
cardo o cizalla de esta tesitura
fragmentos de suspiros náufragos
chapaleo que se desliza contra las cortinas del lecho
risas dispersas estriando la sombra claustral
quejas tibias después refractadas
bajo los párpados cerrados cuyo
sueño se pierde en cualquier arboleda,
y la nave de los deseos naufraga
antes de que grazne el pájaro del placer.
Palabras licuadas, brasas deshechas,
dioritas expulsadas por labios abiertos
antorchas de caricias 
cuando se derrumba el plomo de una mudez brutal 
y el cuerpo busca su voz
como un lenguado remontando el estuario.




Assia Djebar (Fatema Zohra Imalayen, 1936, Cherchell, Argelia)
Traducción: Bruno Di Benedetto

Imagen: www.gp.se


Assia Djebar, argelina y bereber, es una de las voces más contundentes de la actual literatura en lengua francesa, además de una distinguida cineasta. En su juventud participó en las revueltas estudiantiles por la independencia de Argelia y en su trabajo siempre ha destacado su fuerte compromiso con la emancipación de la mujer. Ha publicado poesía, ensayos, obras teatrales y novelas como El amor, la fantasía (1985), Lejos de Medina (1991), Grande es la prisión (1995) y El blanco de Argelia (1996). Profesora en la Universidad de Nueva Jersey, su trayectoria como escritora se ha visto reconocida por numerosos premios. Entre ellos, el Premio Internacional de Literatura Neustadt en 1996 por la capacidad de sus obras para cruzar las fronteras del lenguaje, la cultura y la historia el Premio Yourcenar en 1997 y el prestigioso Premio de la Paz, que le fue otorgado en el 2000 por los libreros y editores alemanes.

Fuente: www.alfaguara.com.es

Lisandro Gallardón


Miro una revista de national geographic con
la foto del universo. Busco el sentido de mi vida
porque es más fácil de encontrar que el sentido
de la vida. Me pregunto cómo llenar
ese inmenso espacio casi vacío y esplendoroso. 
Cómo llenarlo con algo que valga la pena.
El universo tiene memoria.
¿Una molécula de amor? ¿Un átomo de acción sincera? Cada día encuentro algo parecido a una
respuesta. Pero cada día la respuesta es otra. Y la
pregunta de hoy será diferente de la pregunta de mañana; y la respuesta de mañana será distinta de
la respuesta de hoy. Y yo me iré y él seguirá.
Entonces, miro las estrellas de la noche, y me
digo:
yo también seguiré, yo también seguiré viajando
por siglos y siglos, como una pregunta que rebota
de estrella en estrella, a la velocidad
de la luz, un eco vacío con el oído atento
por si acaso, pero sin respuesta.



Lisandro Gallardón (1979, Buenos Aires, Argentina)

Imagen: Facebook de LG


diciembre 08, 2014

Microensayos, por Marcelo Leites

Los precursores del imaginismo o imagismo son los poetas clásicos chinos y japoneses; de allí abrevó Ezra Pound para la invención de ese movimiento estético, tan influyente en la poesía norteamericana y luego en Latinoamérica. El uso de la imagen como centro de irradiación del discurso poético -uno de los elementos predominantes en la poesía del siglo XX-, despojada de todo ornamento, transparente y precisa, tiene su fuente en Oriente. Del imaginismo norteamericano, sale después el objetivismo y del objetivismo, el minimalismo.

diciembre 07, 2014

Mina Loy

No hay Vida o Muerte





No hay Vida o Muerte
Sólo actividad
Y en el Absoluto
No hay declinación.
No hay Amor o Lujuria
Sólo propensión
Aquello que se posesiona
Es una no-entidad.
No hay Primero o Último
Sólo igualdad
Y quien manda
Se une a la mayoría.
No hay Espacio o Tiempo
Sólo intensidad,
Y las cosas domesticadas
No tienen inmensidad.





Mina Loy (Mina Gertrude Löwry: 1882, Londres, Reino Unido / 1966, Aspen, Estados Unidos de Norteamérica)
Traducción: Heriberto Yepes
Fuente: http://archivodepoetica.blogspot.com.ar/

Imagen: www.lamujersinatributos.blogspot.com

Mina Loy, seudónimo de Mina Gertrude Löwry (Londres, 27 de diciembre de 1882 - Aspen, Colorado, 25 de septiembre de 1966) fue una artista, poeta, dramaturga, novelista, futurista, actriz, diseñadora de lámparas y bohemia. Aunque ya en su época debió principalmente su fama a encarnar a la moderna mujer emancipada y a ser musa de vanguardistas, ella misma fue una reconocida poeta, admirada por T. S. Eliot, Ezra Pound, William Carlos Williams, Basil Bunting, Gertrude Stein, Yvor Winters y Francis Picabia, entre otros.
Mina Loy, cuyo nombre original era Mina Gertrude Lowry, nació en Londres. Su madre, Julia Bryan era inglesa y su padre, Sigmund Lowry, un húngaro judío.
Tras dejar la escuela a los diecisiete años, se trasladó a Múnich y estudió pintura durante dos años. A su regreso a Londres continuó con la pintura, teniendo en una ocasión como maestro a Augustus John. Durante sus estudios se familiarizó con las últimas teorías filosóficas y psicológicas de Europa (Friedrich Nietzsche, Henri Bergson, Sigmund Freud), así como con el pensamiento oriental. Posteriormente, se trasladó a París con Stephen Haweis, que había estudiado con ella en la Academia Colarossi. La pareja se casó en 1903. Mina es citada por primera vez con el apellido Loy en 1904, cuando expuso seis acuarelas en el Salón de Otoño en París. La primera hija de Loy y Haweis, Oda, nació en 1904 y murió en su primer cumpleaños.
Loy se convirtió pronto en una habitual de la comunidad artística del salón de Gertrude y Leo Stein. Allí conoció a muchos de los principales artistas de vanguardia y escritores de la época, como Guillaume Apollinaire, Pablo Picasso y Henri Rousseau. Durante los tres años que pasó en París, Mina, Gertrude Stein y Djuna Barnes iniciaron una amistad que se prolongó durante el resto de sus vidas.
En 1907, Loy y Haweis se trasladaron a Florencia, donde llevaron vidas prácticamente separadas. A pesar del distanciamiento, tuvieron dos hijos más: Joella en 1907 y Giles en 1909. En Italia, Mina participó en la comunidad futurista y tuvo una relación con su líder Filippo Marinetti. Al mismo tiempo, formó un grupo con algunos expatriados de Manhattan, entre los que figuraban el novelista y crítico Carl van Vechten -que posteriormente se convertiría su agente- y el periodista y comunista John Reed. Durante la Primera Guerra Mundial, Loy sirvió en un hospital del ejército.
Los poemas de Loy, sumamente originales, comenzaron a ser frecuentes en pequeñas revistas como Rogue, desde donde atrajo la atención de los vanguardistas neoyorquinos. Una vez que su trabajo empezó a cobrar el impulso necesario, sus poemas y artículos llegaron a las publicaciones más significativas de Nueva York. En 1914, "Aphorisms on Futurism" fue publicado en Camera Work. "Parturition", su gráfica descripción del parto, apareció en Trend.
En julio de 1915, Loy comenzó a escribir lo que más tarde se conocería como "Songs to Joannes"2 "(originalmente "Love songs"), una colección de poesía vanguardista que trata sobre la decepción que sufrió con Giovanni Papini, otro futurista con el que Loy había tenido una relación en Florencia. Los primeros lectores de "Canciones a Joannes" se sorprendieron por su forma de tratar la sexualidad, en particular, por las descripciones grotescas y sin tapujos del deseo erótico y las funciones corporales.
En 1918, Loy escribió su Feminist Manifesto, en parte como respuesta a la misoginia del fundador del futurismo, F. T. Marinetti.
Loy acabó desilusionada con el futurismo tanto por sus elementos machistas como por su acercamiento hacia el fascismo, lo que unido a que deseaba alejarse de su marido, la llevó a dejar a sus hijos con una niñera para mudarse a Nueva York en 1916. Allí comenzó a actuar con la compañía Provincetown Players y se integró en el grupo que se formó alrededor de la revista Others, que incluía a Man Ray, William Carlos Williams, Marcel Duchamp y Marianne Moore. Loy pronto llegó a ser un miembro destacado del círculo de bohemios de Greenwich Village. En esta época se convirtió además en adepta de la Ciencia cristiana.
En 1917 conoció al boxeador y poeta dadaísta Arthur Cravan, que había abandonado Europa para evitar combatir en la Primera Guerra Mundial. De Nueva York, Cravan marchó a México adonde Loy lo siguió cuando su divorcio fue definitivo. En Ciudad de México se casaron y vivieron un tiempo, siempre acuciados por las estrecheces económicas.
Al quedar Loy embarazada, la pareja decidió abandonar México en busca de una nueva vida en Argentina. El plan inicial era que ella, dado su estado, viajara en tren, mientras que Cravan se adelantaría viajando en barco. Para ello adquirió un pequeño yate con el que zarpó rumbo a Buenos Aires. Loy observó desde la playa cómo se alejó hasta desaparecer en el horizonte. Nunca más se le volvería a ver.
Loy volvió a Europa para tener a su hija, que nació en abril de 1919 y posteriormente se reunió con sus otros dos hijos en Florencia. Sin embargo, incapaz de aceptar la desaparición de Cravan, volvió a América al año siguiente para continuar su búsqueda, que resultó infructuosa. En Nueva York se reencontró con su antigua vida del Greenwich Village, con el teatro y con sus colegas escritores, además de entablar amistad con Ezra Pound, Tristan Tzara y Jane Heap. En 1923 regresó a París, donde con el apoyo de Peggy Guggenheim, comenzó un negocio de diseño y fabricación de pantallas de lámparas y arreglos florales pintados. Su primer libro, Lunar Baedecker se publicó ese mismo año. Su vuelta a la ciudad le permitió recuperar su antigua amistad con Djuna Barnes y Gertrude Stein.
En 1936, Loy regresó a Nueva York y vivió un tiempo con su hija en Manhattan. De allí se mudó a Bowery, donde se interesó por los vagabundos de la zona. Inspirada por ellos escribió poemas y creó collages con materiales encontrados en la calle. En 1946 obtuvo la nacionalidad estadounidense. Su segundo y último libro, Lunar Baedeker & Time Tables, apareció en 1958. En 1959 expuso sus obras en la Bodley Gallery.
En 1953, se trasladó a Aspen, Colorado, para estar más cerca de sus hijas Joella y Fabienne; Joella había estado casada con el marchante Julien Levy y posteriormente se casó con el tipógrafo y artista de la Bauhaus Herbert Bayer. En Colorado, Mina Loy continuó escribiendo y trabajando en sus collages hasta su muerte, a la edad de 83 años.
Póstumamente, se publicó su novela Insel.

Fuente: es.wikipedia.org/wiki/Mina_Loy



diciembre 05, 2014

Norberto James Rawlings


Señal de identidad



 
Me niego a habitar mi nombre en el nombre de mi padre
y de mi propio espíritu que en él se guarece.
 
Me niego a negar este rostro que como bandera enarbolo,
esta voz que proyecto en el vacío de mis muertos,
estos gestos que encarno    inmerso en estas raíces por las que me nutro y soy
 
Me niego a negarme desasociándome de este mortal      que exhibe sus flaquezas.
 
Me niego a volver la mirada destruir mis tambores,
        impugnar mis dioses, ignorar mis colores.
        Si a mi memoria erigieran monumento alguno,
        que sea dolmen al amor que profesé,
        no obelisco a la desidia o al desamor.

 
 
 
 
En estas aguas




 
Hay en estas aguas
un lugar donde saltan delfines
y vagan mansos manatíes.
Un lugar donde se confirma el valor de la vida,
las formas del delirio,
las perplejas márgenes del miedo.
Allí reposan esencias del silencio,
envejecimiento del tiempo,
urgencia de ti
de que me completes
de que termines de forjar
esta sonora diadema de luz
que mi sed irá a calmar.





Extranjero
 




Ya no navega sonámbulo por los mares interiores
buscándote, amor.
No escudriña las rayas de sus manos,
por quién sabe cuál secreto
para encontrarte.
No le sirve ya la ciega guitarra,
el herido bandoneón,
ni el piano de derritiéndose en notas lastimeras.
¿Para qué este reloj gelatinoso?
¿Para qué paraguas si no llueve ni hace sol?
Hoy todo es diferente.
Tu silbante corazón envejece junto al mío,
ajado de distancia y espera.
Cascada de luz,
origen del asombro.
Dulce gozne de lo irreversible.
 




Norberto James Rawlings (1945, San Pedro de Macorís, República Dominicana)
Fuente: www.artepoetica.net

Imagen: www.cocnoticia.com

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